Preparación para la universidad
Puedes hacer muchas cosas para parecer más interesante a los ojos de la junta de admisiones de la universidad y de tus futuros empleadores tomando las clases adecuadas.

Reuniendo los requisitos de los cursos
La mayoría de las universidades requiere que los estudiantes que ingresan completen:
- Cuatro años de inglés
- Tres años de matemáticas, incluidas álgebra II y geometría
- Tres años de historia o ciencia social
- Dos años de ciencia en laboratorio
- Dos años de un idioma extranjero
Refuerzo de tus destrezas
Las universidades desean ver que te has desafiado a ti mismo. Las universidades más competitivas prefieren una B en una clase de historia a nivel universitario que una A en una clase común. No obstante, cuídate de no imponerte demasiadas obligaciones.
Buenos puntajes
A las universidades les interesa tu categoría en tu clase y tu puntaje promedio (GPA). Estar en la lista de honor de la escuela secundaria es un buen antecedente pero, si te ubicas entre los mejores de tu clase y no tomaste cursos difíciles, las universidades se darán cuenta.
Participación después de las clases
La participación en actividades de la institución y la comunidad te arma con destrezas que serán valiosas para tu futuro. Aprovecha la oportunidad de ampliar tus talentos, desarrollarte socialmente y adquirir destrezas de liderazgo.
El trabajo antes de la universidad
Trabajos y las prácticas profesionales pueden ayudarte a practicar una carrera potencial mientras ganas dinero y adquieres experiencia para la universidad.
Descanso de transición
Algunos estudiantes descansan un año entre la escuela secundaria y la universidad por varias razones:
- Viajar a lugares que nunca han visitado
- Ofrecerse como voluntario para una campaña política
- Trabajar tiempo completo para pagar la universidad
- Viajar al extranjero para hacer trabajos de beneficencia
- Participar como interno en una exploración arqueológica.
Emprende proyectos que amplíen tu experiencia. En lo posible, haz que el descanso de transición sirva para demostrar a las juntas de admisiones de las universidades que estuvo bien empleado.